“Fue un antes y un después en mi vida”
Se cumplen 8 años del retiro de Manu Ginóbili, considerado el mejor jugador del básquet de la historia de la Argentina. Una lamatritense, Ana Paula Ciappina, vivió una historia particular con el astro poco antes de que este dejara de jugar en la NBA. Hace unos meses MODO PEDAL habló con ella sobre la imagen que se replicó en el mundo, cuando pudo saludarlo al terminar un duelo de los Spurs ante Sacramento.
Aquel video del 18 de abril de 2018 se hizo viral y Anita contó cómo fue: “Sólo le dije gracias. Era tanta la emoción que tenía ese día, que no podía hablar. Ni siquiera pude decirle de dónde era. No le pregunté si seguía un año más. Cuando se me acercó, me firmó la remera y nos tomamos un par de selfies. Me dijo: `Tranquila, tranquila”.
Ahora, 8 años atrás, la protagonista le cuenta a MODO PEDAL que “recuerdo ese momento. Fue un antes y un después en mi vida. No solo fue cumplir mi máximo sueño que tenía desde los 13 años, donde todo empezó con Atenas 2004”.
“Fue también un antes y un después en mi vida personal, fue el cierre de un hermoso capítulo de mi vida, desafíos, experiencias y sueño”, rememora.
En ese entonces Ana estaba radicada en otra ciudad y para cumplir su sueño vendió hasta los muebles de su casa.
“Luego de ese momento (el encuentro con Ginobili) al mes regreso a mi pueblo, con muchas ganas de volver, y con el sueño cumplido, ir a ver un partido de Manu en San Antonio fue una locura. Todo. Desde el proyecto, hasta la llegada fue hermoso”, recopila.
“Manu fue una figura de superación, de deportividad, y un claro ejemplo de que se puede llegar a donde uno sueña. Su juego, su disciplina, su cabeza fueron atrapándome año a año. Creo que crecí pensando en él y jugando al básquet al mismo tiempo, eso aporto al amor que siento hoy por este deporte”, enfatiza.
“En el momento de la foto, creo se puede ver, la emoción es total, infinita. Ya habíamos ido dos días antes a ver otro partido y no pudimos estar cerca, llegamos tarde”, confiesa.
“Para el segundo partido le pedí por favor al coordinador llegar temprano, y pudimos llegar primeros al estadio para la entrada en calor, era el último año de Manu en la NBA, ya había anunciado su retiro, y se llenaba la cancha de argentinos”, cuenta.
“Gracias a la emoción y el llanto desmedido de tenerlo a 2 butacas en la entrada en calor me regalaron un pase vip por donde entran y salen los jugadores a la cancha, asique después de verlo entrar en calor, sucede el encuentro”, menciona.
Fue “increíble de inicio a fin, no me salió decirle nada, solo pude decirle que era de Olavarría, porque pensaba si le digo La Madrid le tengo que explicar dónde queda, asique le dije Olavarría y me dijo que por que había venido a verlo ahí teniendo a Bahía Blanca más cerca, y que dejara de llorar para que salga bien en la foto, ahí me saqué varias fotos, me firmó la camiseta, lo abrace y varios periodistas que estaban me sacaron foto también. Salí en varios portales diarios de NBA, ESPN y también en el vídeo de despedida cuando colgaron su camiseta en el AT&T. Realmente una locura”, recapitula.
“Luego de todo eso, hoy, 8 años después veo las fotos de ese momento y la camiseta con su firma enmarcada y recuerdo lo feliz que fui y que deseando con fuerza, proyectando y esforzándose, los sueños se pueden hacer realidad”, concluye Ana.
Nota publicada originalmente en abril de este año.



