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Agata: Un espacio para soñar, disfrutar y liberarse

“Agata” lleva varias temporadas siendo un espacio de acrotelas y artes circenses que recientemente tuvo participación en el torneo clasificatorio para el nacional de danza y acrobacias organizado por Flavio Mendoza. MODO PEDAL habló con las profesoras, y sobre todo con los protagonistas, sobre lo que fue la experiencia, y en algo coinciden todos: “disfrutás y hay sonrisas”.      
“Es el tercer año que participamos. Hay varios torneos pero la final es en Mar del Plata”, comienzan diciendo Ayelén Barrionuevo y Gabriela Aguirre, las responsables del equipo. 
“Cuando nos dijeron de participar lo tomé como una experiencia. No sabía ni quien era Flavio Mendoza. Me puse nerviosa. Sólo quería ir a disfrutar, había un poco de nervios pero estaba concentrado”, contestan los integrantes de “Agata”.  
Sobre cómo es la preparación, y para evitar esos nervios, las profesoras coinciden que “repasamos un montón de veces las coreografías, eso ayuda un montón para tranquilizarse y estar más seguros”. “La idea es disfrutarlo y que la pasen bien, no que se preocupen por lo que pase ahí sino que lo vena como parte del proceso de aprendizaje, está buenísimo”, valoran.
Cada uno tiene un tiempo determinado para hacer la coreografía (entre 2 y 3 minutos), “con trucos que no son obligatorios sino sugerencias. Hacen caídas y figuras”, describen sobre cómo es la competencia. “El puntaje se saca en base a la interpretación, maquillaje, creatividad, composición y vestimenta”, detallan.

El secreto detrás de cada presentación:

En la competencia, “Agata” estuvo presente con 20 integrantes: Cloe Barraza, Fausto Zurita, Bianca Castelluccio, Paula Real, Agostina Iriarte, Juanita Domínguez, Catalina Andregnette, Ana Paula Vicente, Agustina Crego, Olivia Mansur, Malena Genson, Florencia Escudero, Lucía Inchaurrondo, Elena Inchaurrondo, Belén Arroquy, Emma Paz, Martín Ameri, Isabella Andicochea, Valentina Ponissio y Emma Iseppi.
“La coreografía la armamos en base a un personaje que se animen a representar y a partir de ahí se elige la música. Ves los trucos y las transiciones; después te va llevando a los elementos que han avanzado y es un desafío, sobre todo para las más grandes porque son muy complejos repetición”, indican Ayelén y Gabriela.
“Aunque el tiempo parece mucho es re poquito. Físicamente es exigente por los trucos y hay que buscarle la vuelta para que entren dos o tres trucos”, coinciden los chicos y las chicas.
“La idea es disfrutarlo, entrar al personaje y darle creatividad e interpretación. A los más chicos se las armamos pero a las más grande, si bien las ayudamos, ellas se manejan solas”, marcan las profesoras y Juanita, una de las más experimentadas, apunta que “en mi caso algunas ideas me las dieron las profes pero después la arme yo, de hecho la cambié toda a último momento”.
La elección del “personaje” va “acorde a la personalidad y la postura de cada uno… practican caras a pesar de que te da vergüenza porque tenes que estar con todos mirándote pero de a poco se trabaja. Es animarse y aflojarse. Para el vestuario tenés que tener en cuenta la coreografía, sí es importante que sea ropa ajustada, que no se enganche; el vestuario es muy importante por la seguridad porque te quema la tela”, revelan.
Fausto, que hizo su estreno este año, cuenta que practica calistenia para “tener mucha fuerza” y las demás sostienen que “el trapecio es el aparato más complejo aunque todos tienen su dificultad. La mayoría hace tela porque te podés expresar más”, contestan sobre por qué eligen uno u otro. 
Otra de las cuestiones a tener en cuenta es la presencia de los jueces y contestan que “si mirás al público te pones nervioso pero si mirás al jurado no pasa nada. Tenés que entrar en el personaje, sin vergüenza.
Aunque ya están acostumbrados, todos dicen al unísono que hay distintos puntos a prestar atención: “la altura hace que la tela rebote más, cambia muchísimo. Cambia si la tela está más o menos usada”.
“Lo importante que disfrutar y se rían”, marcan las responsables de Agata. “Cuando terminás te abrazas con los demás, te liberás y aflojás”, apuntan también los protagonistas
“Había más de 160 competidores. Lo lindo de la disciplina es que, si bien vas a competir, tiene mucho acompañamiento y no hay rivalidad o competencia como sucede en otros deportes. Se aplaude todo. Todos sabemos el esfuerzo o lo que implica hacer un truco y da más energía el apoyo”, cierran.