Pedro Monclus: “La idea era ir y ver qué había del otro lado del charco, y terminé en el fútbol”
Pedro Monclus dejó General La Madrid y se radicó en España. Desde hace dos temporadas está jugando en Club Deportivo Serranos, un club de la ciudad de Valencia que milita en la primera regional. El ex defensor de Ingeniero Jorge Newbery habló con MODO PEDAL sobre cómo fue su llegada y la experiencia en la institución.
“Como apasionado del futbol llegué y pude sumarme. Tuve la suerte de conocer a un profesor del club y aunque hacía más de un año que había dejado de jugar acá me incorporé. En un turnito conocí al chico que me contó que estaban haciendo pruebas y si me interesaba ir así que, corajudo como soy, fui pero sin expectativas. Estuve dos semanas entrenando y después de un par de amistosos me dijeron que me querían fichar así que hice todos los trámites”, revela sobre su arribo a Deportivo Serranos.
“El club tiene una infraestructura es totalmente diferente a lo que yo estaba acostumbrado”, compara. “Les contaba que acá se entrenaba con lo que teníamos, con ropa nuestra y allá, desde el primer día, me dieron ropa para entrenar y ellos se encargan de todo después en la utilería, son detalles que te motivan”, apunta Monclus.
“La temporada pasada pudimos ascender de categoría y es como si fuera el torneo regional del Argentino C que jugamos con Ingeniero. Además se juega la Copa”, detalla sobre la competencia.
“Acá estoy entrenando porque me tira y estar con los chicos de acá. Además lo hago para estar en estado y llegar para jugar”, indica sobre cómo pasas sus días de descanso en La Madrid.
“En el club hay tres argentinos, un canadiense y un lituano, está bueno porque hay mucho intercambio cultural… el año pasado jugué con un francés. Lo que te llevas son experiencias y anécdotas para tu vida, que es lo más lindo”, menciona sobre sus compañeros y qué le deja el fútbol.
“Cuando les cuento de acá se sorprenden sobre la realidad que tenemos; esto de andar en bici y dejarla sin atar, de la tranquilidad… por ahí les muestro alguna foto sobre los caballos o cosas que pasan en el pueblo y no lo pueden creer porque allá es una realidad totalmente distinta. Valencia es una ciudad grande, tiene 700 mil habitantes”, indica.
“Los argentinos vivimos mucho el fútbol y entonces pasa que cuando por ahí te enojás con un compañero dentro de la cancha y después está todo bien se quedan sorprendidos y les da risa”, dice sobre cómo se vive el fútbol en Valencia.
“La gente te hace saber si necesitás algo, son muy hospitalarios y te hacen sentir de la casa, es un club que tiene muchas cosas para ayudar al jugador”, valora.
“La posibilidad de jugar estando afuera del país te ayuda muchísimo. Me ayuda a despuntar el vicio y si bien hacés amigos y conoces gente, no es lo mismo que los conoces de toda la vida, en un club te ayuda a sociabilizar y es un cable a tierra, a mi me pasa que cuando entrenamos son momentos lindos”, contesta sobre la importancia del deporte para el migrante.
“La ida en Valencia es linda. Tiene ritmo de ciudad porque es grande como La Plata pero por ahí te cruzás con gente conocida. Además tiene mucho para hacer porque hay playa, montañas, está todo cerca relativamente cerca y en mi caso, que me gusta el fútbol, podés ir a ver el Valencia y al Levante, está cerca la cancha del Elche… es una ciudad entretenida y para el argentino es linda porque se lo relaciona con Kempes, Aimar y otros jugadores que pasaron por ahí porque hubo muchos y dejaron muy buena imagen”, concluye Pedro Monclus.
Cruzando el charco
Más allá de su vida detrás de la redonda, Pedro Monclus decidió radicarse en España para vivir una nueva experiencia, distinta a las de La Madrid. Además de jugar al fútbol en el Club Deportivo Serranos trabaja como operario en una fábrica
“La idea era ir y ver qué había del otro lado del charco, y terminé en el fútbol”, apunta entre risas. “Lo que se extraña es la gente, estar con los otros, preguntarte las cosas. Allá te cruzas con gente que no saludas, típico de ciudad. Se extraña la familia y los amigos porque soy muy familiero pero te terminás acostumbrando gracias al deporte”, concluye Pedro Monclus.




