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Mundial: Gracias al genio de Messi, Argentina ganó en el estreno

Argentina se sacó de encima un rival que le complicó las cosas en su estreno en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Con un Lionel Messi en un maravilloso papel, la albiceleste le ganó 3-0 a Argelia. Con esas tres conversiones, el astro alcanzó a Miroslav Klose como máximo artillero de las citas mundialistas, con 16 goles cada uno.
Al equipo nacional le alcanzó con pasajes de buen juego colectivo para superar al conjunto africano, que por momentos los complicó.
En los primeros minutos del juego en el estadio de Kansas se dio la particularidad de que anularon un gol a cada equipo por fueras de juego. Luego el combinado de Scaloni creció en base a una fórmula conocida: retener la pelota y hacerla circular.
Pero a diferencia de otras oportunidades, Messi no podía encontrar espacios para romper, desde afuera, la defensa contraria para rematar o habilitar a un compañero.
Finalmente, pasado el cuarto de hora, esto sucedió y el genio frotó la lámpara. Rodrigo de Paul se vistió de asistidor con un pase milimétrico y el “10” apenas tuvo el balón entre sus pies remató, el arquero argelino no pudo reaccionar a tiempo y la pelota se coló dentro del arco.
El gol solivió a la selección que a partir de ese momento y hasta casi el final del primer tiempo mostró su mejor versión, ordenada en todas las líneas y sin dejar a su rival que mostrara sus armas. Sólo en los últimos minutos del primer tiempo bajó la presión albiceleste y soportó algún arrebato de Argelia.
El primer cuarto de hora del complemento se pareció mucho al final de la etapa inicial, con el equipo que iba perdiendo teniendo el control y las primeras oportunidades.
En esos instantes se preocupó la Argentina que sin tener un “5” clásico y sin Julián Alvarez en cancha no presionaba en la salida. La defensa albiceleste no mostraba la justeza en los cierres de otras oportunidades y por eso aunque sin lastimar, los argelinos preocupaban.
Pero otra vez apareció Messi y dio tranquilidad. A los 17´ pescó un rebote de Zidane y con un toque sutil puso el 2-0 parcial.
Ya la cuestión pareció desbalancearse en favor de la Argentina que volvió a ser un equipo que intenta tener controlado hasta el último detalle y, sabiendo que tiene al “As de Espadas”, pudo descansar en él para cerrar el partido. A la media hora de juego Lionel Andrés Messi cerró su obra -primer hat trick en mundiales- con un gol clásico de su repertorio: rondando la medialuna del área sacó un tiro bajo y esquinado que dejó sin chances al arquero. El fue el hombre más feliz de todos y en Argentina también sonreímos.
El último cuarto de hora solo sirvió para la anécdota. Argentina siguió siendo el dominador y Argelia buscó descontar pero ya no pudo encontrar espacios.
Para destacar del debut: la primera victoria tras haberse alzado con la Copa en los mundiales anteriores (en 1982 había perdido con Bulgaria 1-0 y en Italia cayó por la misma diferencia con Camerún); Lionel Messi llegó a su sexta participación y alcanzó a Miroslav Klose como máximo goleador, además anotó tres goles en un solo partido de la competencia por primera vez; a nivel grupal no fue una actuación grandilocuente pero suficiente para superar a un rival que por momentos lo complicó.
El próximo compromiso de la Argentina será el lunes 22, a partir de las 14:00 horas, ante Austria, que en su estreno en el campeonato venció 3-1 a Jordania.

La cultura es la sonrisa

Lionel Messi iba a convertir un golazo pero el arquero argelino, que había fallado en ocasiones anteriores, tapó el remate y mandó la pelota al corner. El astro argentino caminó sonriendo, incluso aprobó el gesto técnico de su rival.
No fue una risa nerviosa ni socarrona, por el contrario. Pareció esa risa pura, que pocas veces se ve en el deporte de alta competencia. Tras haber participado en cinco Mundiales y haciendo su estreno en el sexto, el jugador más aclamado del mundo se permitió ese instante de distensión y mostró que la Argentina, a pesar de la exigencia, ahora no carga con una mochila tan pesada.
Y decimos “no carga con una mochila tan pesada” porque los hinchas siempre vamos a querer más y vamos a discutir todo. Es algo que nos caracteriza a aquellos que nunca jamás sabremos lo que es la presión de estar en un partido de tamaño compromiso.
Exigimos que los jugadores nos salven de nuestro día a día, que obren según nuestros pensamientos y nos hagan ser “los mejores del mundo”.
Pero no podemos ponernos de acuerdo en cuestiones básicas y somos los mejores de todos.
Por eso la sonrisa de Messi da, al menos a esta redacción, una esperanza: que él, a pesar de que tiene a todos encima puede, al menos en un segundo, disfrutar de lo que tanto ama: el fútbol.